Ayer fue un día difícil, lleno de riesgos y de actitudes que no esperaba encontrar. De sorpresas inesperadas llenas de afecto, de alientos en el momento justo, de regalos que se hacen en sólo unas horas, de búsqueda de la imagen que alguna vez tuviste en tu mano, de sentirte calmado al saber que lo que fuiste se ha ido. Ayer supe que estaba enamorado de un recuerdo, que ya no vale darme por aquello que no existe. Me di cuenta que la gente que me conoce sabe que no he sido lo suficientemente auténtico como para pararme solito, o que no he sabido el como exponerme o mostrarme ante aquellos que me rodean. Ayer fue mi hoy, pero mi hoy es diferente. Mi regalo, mi presente es el disfrutar el ser llevado por alguien superior. Dame esa capacidad, o mejor dicho hazme sentir otra vez que mi corazón está en tus manos.
Dejarme jamás, eso lo tengo claro, pero desde ayer, vivo mi presente, desde ayer miro no tanto hacia el futuro, es que ahora busco la aventura en donde se vive la rutina, en donde algunos no pueden verte, en donde se siente latente tu persona en la vida del resto.
Comienzo mi batalla en darme. Tal vez como lo hacia antes, pero ahora con las personas que de verdad me necesitan.
Si, tu que me necesitas, no creas que no te veré. Si esta es mi misión, te encontraré.