porque el desamor no lo siento como un sentimiento
para mi es una falta de ellos.
Un llanto sin una lagrima en lo superficial, porque es la falta de toda irrigación vital.
Un desierto sin su particular sequedad, porque es la falta de todo lo que a la nada no podría caracterizar.
Un autodeclarado sicodélico arbitrario me hago definir.
Me desenvuelvo entre seres que me rodean... y en esa observación te vislumbro a ti, que sufres a la distancia... Y aun así no puedo hacer nada por ti.
Es más difícil ayudarte de lo que se puede pensar... porque pareciera que no existieras para el resto, pero si lo eres para mi.
Es que en tu vacío espiritual y esencial me es complejo el describirte y definirte. Como un punto aislado de todo plano existente e imaginario, como aquella pérdida material que es más insignificante que valiosa. Como aquel respiro que se siente luego de una semana agotadora ante tu escritorio, o un hallarse en total seguridad después de perderte en un supermercado.
Sin reglas, sin vitalidad, sin ser tu... es una absurda equivocación el decir que no existes en vida. Sin embargo ten claro que es en esas situaciones donde puedes empezar de cero, donde puedo descubrirte nuevamente y me brindas esas instancias para compartir nuestra soledad.
Amigo que de la distancias sufres... Si bien no puedo hacer nada por menguar aquel dolor insensible, ten presente que a metros de ti esperaré la oportunidad de vivir la compañia de nuestro silencio cómplice.
siempre con la palabra exacta en el momento en que mi alma se parte. como si en una bola de cristal vieras el motivo de mi tristeza. las gracias se quedan cortal ante al apoyo brindado querido colega. que el desamor no sea el fin... sino el principio de una nueva aventura.
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